Para
ello, se ha de separar el cabello por secciones e ir pasando la lendrera por cada
mechón, desde la raíz a la punta. Se sujeta el fragmento de pelo elegido con una
mano, mientras con la otra se introduce la lendrera lo más cerca posible del cuero
cabelludo y, sin soltar el extremo del mechón, se tira lentamente de la lendrera a lo
largo del pelo, de abajo arriba, y se repite el procedimiento varias veces sobre el
mismo mechón. Los fragmentos de pelo ya revisados deben ir apartándose o
sujetándose con una pinza para que no se mezclen con los que no han sido
inspeccionados. Esta operación ha de realizarse con detenimiento y si durante el
proceso el pelo se seca demasiado, puede humedecerse de nuevo con un rociador.
Es necesario hacer especial hincapié en la nuca y detrás de las orejas, donde hay
mayor probabilidad de divisar los insectos, así como la zona del cabello que se halla
a 3 o 4 milímetros de la raíz, donde suelen estar las liendres vivas.